4 de febrero de 2016

El Henares, paso a paso

Francisco García Marquina

Los pasos del Henares

Editorial Gatoverde
ISBN 84-932760-3-0
152 páginas, con fotografías a todo color.
Encuadernación en rústica. 13 x 21 cms.
12 Euros


García Marquina, aunque nacido en Madrid, ha escogido esta tierra de la Alcarria y la Campiña para vivir y meditar: para estar en contacto con el mundo y la tierra. No es exagerado decir que García Marquina es hombre y escritor de comunión diaria: con la Naturaleza, el pensamiento y la palabra.

El Henares inspirador

García Marquina (Madrid, 1937) vive en la finca de El Cañal, en una casa grande y alargada, entre las arboledas que se alzan en la orilla derecha del Henares. Hace unos meses, la Diputación Provincial editó un libro bajo el título "La letra de los Ríos" en el que cuatro escritores enraizados en Guadalajara ponían sus comentarios al Tajo, al Bornova, al Gallo y al Henares. Los autores eran Manu Leguineche, Antonio Pérez Henares, Pedro Aguilar y García Marquina. El libro de marras no ha tenido toda la difusión que merece, debido a la política de distribución aleatoria que la Diputación hace de la cultura escrita en esta provincia. Y es por eso que García Marquina, que escribió en esa ceremonia pánica y cultual de nuestros ríos un maravilloso texto sobre el Henares, se ha decidido a sacarlo por su cuenta, y bajo el sello de Gatoverde nos ha premiado a todos sus lectores con esta joya de la literatura provincial (que se hace universal al mismo tiempo) que son "Los pasos del Henares".
Es esto un viaje a pie junto a un río que es la clave de los ríos de esta provincia. Un río que es esencia, y explicación, de la historia de la tierra que él nutre y atraviesa. Fue hilo conductor de civilizaciones y culturas, cuando estas cosas llegaban caminando, sobre el suelo.
El autor, en su viaje caminero, visita pueblos y ermitas. Encuentra a unos cuantos paisanos que, ya viejos, le reciben en los bares, o a las puertas de sus casas. Enumera puentes, fábricas (ruinas de fábricas, sombras de fábricas) y molinos (ruinas de molinos). Sin pretenderlo, porque a las claras se ve que no va por ahí su escrito, el autor plasma un "libro denuncia" en toda regla, un libro cuajado de escalofríos: en las orillas del Henares, aparte de Sigüenza y Jadraque, todo lo demás está roto, está vacío, yace en ruina.


Un cronista de ríos

Marquina es el cronista de los ríos de Guadalajara. Se le debería dar, o crear para él porque aún no existe, ese título honorífico. Es su testigo: hace años, fue el Ungría (Nacimiento y mocedad...) y hace poco, el Cifuentes (el río de las cien fuentes). Y ahora el Henares. Los ha vivido, los ha entendido. Es un cronista de una tierra mojada que no está en agonía: está muerta. El río ya no da vida a nada. Por Sigüenza pasa y es allí ignorado. Muchos de cuantos van a Sigüenza ni se han enterado que por allí pasa el río Henares. Y por Jadraque ocurre lo mismo. Pero su empeño da frutos, y consigue rescatar la parte de vida que aún tiene el río. Su memoria cuajada, su sonar, los "puntos calientes" donde aún late vida, o latió hasta hace poco.
El viajero va anotando fielmente los elementos que sobreviven en ese mundo silencioso de las orillas. El juego de la rana en el bar (que se llama Cheyenne) de Carrascosa. Y de los lugares que cruza anota con fidelidad los fastos históricos allí acontecidos, los personajes que por allí vivieron, incluso los que aún hoy viven. Que no es cosa de olvidarlos, porque tienen su mérito: cualquier hálito de vida en esta tierra muerta, da mucho juego. De esos supervivientes, Marquina hace el elogio sin regateos, porque –dice- todos fueron amables con él, e incluso algunos/as se habían leído sus libros. Nadie ni nada es vulgar en este viaje. Todo y todos tienen su singularidad, y su misterio.


Sigüenza y Jadraque

Una docena de páginas dedica a Sigüenza y quince a Jadraque. Son las dos estaciones que más dan para escribir y recordar. De Sigüenza es vecino a temporadas, y se las sabe todas, de gentes y sucedidos. Elige unas cuantas, claro, porque Sigüenza da para mucho. Y al final parece que pasa por ella de puntillas. Jadraque, sin embargo, le sale bordado.
Lo que maravilla al lector, porque ha maravillado antes al autor, es el brillante y pulcro castellano en que aún se expresan las gentes de en torno al Henares. Un ejemplo de ello es el viejo de Valdeancheta, que parece un poeta medieval oteando los campos en los que siempre se pone el sol. También aparecen, de vez en cuando, los propios que vapulean el idioma con frases locutivas tomadas de refilón de los debates parlamentarios, como los del bar de Espinosa.
Y en todas las páginas, en todas las jornadas, el tren. Como un personaje central y permanente, pues la vía se hace camino obligado en muchos tramos. Camina sobre el metal de la vía, sobre el empedrado suelto entre las traviesas, se retira al terraplén cuando la máquina furibunda enfila el estrecho paso por Cutamilla. Al final, el viajero acaba su periplo en Humanes. Allí coge el tren, el Regional de las 17:31, y cierra su manuscrito. Lo de más abajo, ya no es río. Son aguas que van entre fábricas y olvidos.


Los pasos del Henares, un libro brillante

Tiene 152 páginas, y 8 láminas en color, impresas aparte. Lo edita Gatoverde, y se adquiere en librerías o por Internet. No se regala, porque está demostrado que los libros regalados no se leen y al final se tiran.
Es un libro este de García Marquina maravillosamente escrito, un libro que (en lo tocante a la profesión de viajero de ríos) es perfecto. Y en lo que supone de introspección humana, de análisis de la soledad y del aire, de asombro por la luz y los recuerdos, totalmente armonioso, supremo.
En cada párrafo de "Los pasos del Henares" hay una idea sobre la humanidad, la religión, la economía, el arte. En cada pueblo que se visita (y en algunos el viajero no encuentra a nadie, ni un alma) se acoge una nueva visión del mundo. Los pocos seres humanos con que topa están llenos de sabiduría y bondades. Una parte es cierta; la otra se las regala el autor, a quien sí le sobra saber, humanismo, visión y arte.


Herrera Casado - Libros Uno por Uno - Agosto 2004

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